Procurando recordar los consejos de viejos asadores (mi hermana incluída) dispuse el carbón lo mejor que pude (se entiende que esto no es mucho en el caso de una persona ansiosa). Para ello recordé el método de la parrillita, desarrollado por mi entrenador, y ésto (ver a la
derecha) es lo que quedó... Claro que esto no se
parecía a lo que me había dicho mi entrenador que hiciera... pero, en fin.
Luego le fui agregando carbón, acomodando el fuego, es decir, fue tomando carácter, jaja.
Conclusión: para la próxima tener a mano mayor cantidad de maderitas y no "afanarse" un pedazo de cajón de la parrilla de al lado, aprovechando que el parrillero había ido a dar una vuelta...
Como pude, fui acomodando el pollo, las salchichas, la tirita de asado y la morcilla, vasca, claro la que a mí me gusta :)
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario